Nuestros
viñedos son la continuación de una arraigada tradición
familiar que comenzó hace muchos años con la elaboración
de vino artesanal para autoconsumo. A finales de los 90, nuestra familia
decide incursionar en el mercado vinícola produciendo diversos
tipos de uva, siendo Syrah la primera de ellas. En 2006 entran a barrica
Marijá y Pionero, nuestras primeras marcas comerciales, y salen
al mercado en 2009.
Nos llena
de orgullo el reconocimiento
que ha otorgado la prestigiada revista Día Siete a Marijá,
en diciembre de 2008, como uno de los 30 mejores vinos mexicanos.
Nuestra visión va de la mano con las tradiciones
del Valle de Santo Tomás, región que desde hace más
de un siglo produce vinos que se cuentan entre los mejores a nivel
mundial. Nos hemos comprometido a recuperar la labor de nuestros antepasados
para elaborar vinos de calidad con tecnología de clase mundial,
y colaborar para mantener la competitividad de esta tradicional zona
vinícola.